Conocé El Acoplado Cordobés y su feria de artesanos

Camionero se presenta ante el público mencionando: “Parecemos dos, pero somos muchos más”. Entre esos “muchos” se encuentra El Acoplado, un colectivo de artesanos que acompaña a la banda y que también tiene su versión cordobesa. Entre los integrantes del Acoplado Cordobés está Niguana, serigrafista con quien hablamos en la previa del cuarto Tracción a Sangre.

¿Cómo inició esa relación entre Camionero y Laguna Larga?

El agite empezó por los chicos de Amigo Piedra, que armaron ellos la fecha y nos escribieron, salió de una. Encima era un día raro: era un domingo. Domingo feriado o lunes feriado, una cosa así. Al ser un lugar chiquito, siempre tenemos que tener cuidado de elegir bien todo para que más o menos funcione.

La fecha estuvo buenísima. Todos los proyectos que tocaron esa noche estuvieron mortales. Y bueno, el camión la rompió: imagínense, tres de la mañana para 15 o 20 personas, Además del show, nos llamó mucho la atención que compartimos -charlando un rato- muchas convicciones: Ellos también muy federales, de salir a tocar en todos lados. A cualquier proyecto que llega acá al pueblo uno le toma cariño y respeto, porque se predisponen a venir y saben que están yendo a un lugar chiquito donde no se cobra entrada. Entonces uno ya agradece esa onda.

Ellos llegaron también como todo proyecto que es novedoso para el pueblo, porque en realidad cualquier cosa es novedosa. Pero además venían con este formato dúo, que no habíamos visto en vivo acá. Y también venían con este bagaje de cosas que en su momento eran afiches: tenían mil afiches.

Varios pibes y pibas del colectivo tenemos oficios gráficos. El espacio está muy intervenido, con graffiti y una impronta gráfica. Ellos traían ese cuadrito con un montón de cosas que ya nos llamaban mucho la atención. Encima eran grabados a mano.

Me acuerdo que ahí, charlando con los chicos, nos contaban que había alguien, ni siquiera conocían tanto en ese momento, que se había acercado por su cuenta a hacer grabados de la banda: afiches de cada fecha. Les hacía un diseño y un grabado y se los regalaba, y ellos los movían.

No lo podían creer, porque encima es un laburazo artesanal increíble. Me acuerdo que nos regalaron algunos y eso nos quedó, nos quedó esa marca.

Después, con el tiempo, nos dimos cuenta de que compartíamos otras cosas: la cuestión de la autogestión, de la independencia, de moverse, de la manija. Además, son re amigueros, y uno crea buena onda rápido con gente así.

Ahí el acoplado no existía. Ni siquiera allá en Buenos Aires. Este loco terminó siendo el “Miserable”, el “Toto”, que después funda un poco esta especie de colectivo, de equipo de oficio y de artistas que conforma luego El Acoplado. Entonces sus cosas ya las habíamos conocido antes, y después es él quien nos invita a empezar a activar El Acoplado Cordobés.

Conocé más de «El Acoplado» en la entrevista con Santiago Luis, baterista de Camionero

¿Qué impronta tiene el Acoplado de Córdoba?

Se está construyendo. Lo importante es que somos todas personas que activamos y que lo que hacemos es nuestro oficio. Laburamos de esto. Yo soy serigrafista, estudié diseño gráfico, pero siempre me tiró más lo artesanal.

Entonces ahí empezamos a invitar a amigos, a personas que también ya les gustaba la banda. Era como decir: “Che, mirá lo que está pasando acá, está bueno”. Y empezar a invitar a personas que también laburan de la gráfica o de oficios.

Es importante aclarar que no es un hobby: no lo hacemos como un hobby, lo hacemos porque es nuestro trabajo del día a día. Yo puedo esta semana estar produciendo algo para Camionero y después tengo que estampar remeras para una verdulería o un gimnasio, digamos. Entonces también hay algo potente de un oficio que hacemos todos los días.

Eso es algo que compartimos también con los chicos o con el acoplado en general: convicciones o modos de hacer las cosas de todos los días. No de juntarnos a hinchar las bolas a ver qué sale. Es una convicción, la impronta es esa.

También algo particular que se da es que muchos de los que participamos somos del interior. Entonces eso está bueno. Le da una cuestión fresca: venimos de otros lugares y con esa intención.

¿Qué artesanos, artistas o trabajadores están participando ahora del acoplado cordobés?

El Acoplado Cordobés ahora se conforma por varias personas que nuclean distintos oficios. “Madriguera” hace bordado y encuadernación; “Víbora” estampa; “Bestia Tattoo”, “Rojo” Vibor, que hace stencils, yo (Niguana) serigrafía y HU Movimiento haciendo fanzines. También están las cosas del Acoplado de Buenos Aires.

Y bueno, en esta cuestión también, además de ser la zona que estamos produciendo diseños para Camionero, la idea es que se empiece a invitar también a espacios de feria, a espacios de intervención o a espacios de muestras que a lo mejor no tengan que ver directamente con la banda, sino con elegir e invitar a personas que nos parezcan interesantes en lo que están haciendo para que participen: una muestra de fotos del Fran Basement y creo que va a estar el “Moco” cortando el pelo también. Entonces, en la feria puede participar también gente que esté orientada al estilo más gráfico, pero que tenga que ver con banda, con difusión social o con cultural, y que tengan su lugar y se sumen a la movida.

Me parece que está buenísimo esto de revalorizar cosas que en realidad nunca se fueron, pero que no están tan de moda, digamos. Hay una búsqueda por lo artesanal, porque hay un concepto de “tracción a sangre”. Justamente, además de que sean oficios artesanales donde uno transpira, se esfuerza mientras está estampando o dedicándole horas a un bordado o a la producción de algo que termina siendo una pieza única, eso también hace que se vuelva un concepto general: cuando vamos a armar una feria, la armamos entre todos.

No es que yo me ocupo de lo mío y listo. Nos ayudamos entre todos, estamos viendo que todo esté cómodo, que se genere un ambiente de comunidad. Eso refuerza toda esta cuestión, y más en esta época en la que lo individual parece que siempre está ganando. Hay que reforzar lo colectivo sí o sí. Me parece algo fundamental.

Y si se hace desde la música, ¿qué mejor? Porque la música es algo que nos encuentra en todos los ámbitos: desde lo más under a algo más masivo. Me parece que va por ahí lo que se siente o lo que se genera. Y te da ese sentido de pertenencia también, porque no hay jefe, no hay autoridad, nadie está mandando. Lo decidimos entre todos. Hay una cuestión horizontal que es muy interesante y que no se ve en todos lados.

Tampoco estamos acostumbrados a que eso sea lo más fácil. Para nada. Justamente el camino de la independencia o de la autogestión es más difícil, pero me parece que tiene resultados mucho más lindos que otros.

¿Qué creés que hace falta para traer eso un poco más hacia este “under”, hacia esta escena, para que se generen ese tipo de movimientos? Y en particular acá en Córdoba.

Córdoba tiene una escena hermosa. Tiene de las mejores escenas del país, sin duda. No sé si nos está faltando algo. Sí creo que está bueno empezar a ver lo que pasa alrededor de los toques, o ver cómo nos podemos sumar no solo como espectadores, sino proponer que pasen más cosas alrededor.

Para mí la onda está en hacernos fuertes en ese sentido, no en la masividad, sino en crecer colectivamente. Decir: “bueno, loco, si nos vamos a juntar para tal cosa, a lo mejor está bueno que eso sirva también para juntar alimento para algún lado, y que realmente se junte, que no quede como un detalle en un flyer”.

Entonces me parece que hay que contagiarse y seguir insistiendo, y que no quede solo en compartir los flyers de los toques o de la banda en una historia. Hay que involucrarse, comprometerse, ir a actuar y ayudar también. No esperar sí o sí a que nos inviten a hacer algo.

Córdoba tiene, para mí, grandes referencias. Nuestras referencias máximas son de acá. Tenemos el ejemplo del Bernat, que nos parece increíble. El Lugo en Carlos Paz. Todo lo que fue la Kame House. Hubo espacios de autogestión que siguen vigentes. El Ojo de Barro en Río Cuarto, que todavía no conocemos, pero hay una movida zarpada también.

Me parece que uniendo todo eso pueden pasar cosas muy interesantes a los márgenes del mainstream. Nosotros, en ese sentido, por ahí tenemos un espíritu más anarco. Para mí, con menos de 300 personas se pueden hacer cosas súper interesantes. Da esa sensación de que cuando se trasciende cierta barrera se genera como un filtro y deja de ser tan fresco.

Pero si uno insiste, siempre te da la sensación de que lo interesante está en lo más pequeño. Para mí hay una potencia ahí que después es difícil de replicar. El camino de la independencia, en ese sentido, es el más valioso. También el más difícil.

En el festival Ver Nacer el Sol, Joan Pardo -cantante y guitarrista- destacó Córdoba como uno de los lugares más importantes para la banda. Solo en capital la banda tocó cuatro veces en 2025 y esta ya será su segunda fecha del año. En los últimos años el «Camión» también pasó por Laguna Larga, Río IV, Alejandro Roca y Carlos Paz.