Córdoba Jazz Orchestra: más cerca de Radiohead que de Ellington

La Córdoba Jazz Orchestra (CJO) se formó en la fundación La Escuelita en 2005 como un proyecto de Germán Siman y Steve Zenz. Zenz es un baterista estadounidense que quería dar workshops de jazz y batería en Córdoba. Germán por su parte ya producía el Jazz Camp de Córdoba, uno de los campamentos de jazz más grandes de Sudamérica. La CJO empezó con un repertorio de clásicos estadounidenses.  En 2015, tras irse Marcelo Conca de la dirección, Siman le propone el puesto a Nicolas Ocampo.  

Texto: Santiago Mansilla

De interpretar Ellington a las composiciones propias

Con su llegada a la dirección, la orquesta comenzó a tener composiciones originales. Pasaron de la interpretación de clásicos para sumar un repertorio de obras propias, grabaron dos álbumes “Comechingonia” y el reciente “20 años en el Libertador”. La composición de piezas fue una decisión de representación. Según cuenta Ocampo el llevar el nombre de la provincia en la banda, era necesario crear música desde la localía:

“En 2015 Germán (Siman) me propuso sumarme a la dirección con todo un programa de música de Duke Ellington para montar con la orquesta. Ellington es como decir Astera, Piazzolla, es una columna vertebral del género. Me pareció mucho arrancar y que el primer laburo sea con la música de este monstruo.

Cuando regresé a mi casa me quedó resonando el nombre de la orquesta: Córdoba Jazz Orchestra. Y pensé que de ninguna manera íbamos a hacer a Ellington. Es Córdoba Jazz Orchestra, tiene que ser la orquesta de la música de Córdoba.

Volví a llamar por teléfono y le dije a Germán que podemos hacer un aporte desde este lugar. Yo me comprometí a escribir música para la orquesta. Le presenté el proyecto para empezar a hacer música original de Córdoba. Le pareció interesante y desde ese momento empezamos a desarrollar esta identidad. Un giro total.”

“La palabra Jazz a veces nos juega en contra”

En esa nueva identidad se juega, además de la representación de Córdoba, la actualización del estilo. El jazz es un género que tuvo muchas vanguardias, cada una con sus referentes y detractores. Generalmente la disputa es la oposición entre la tradición y la innovación; los principios de un género y su actualización a nuevos públicos. Para hablar de la CJO, Nico considera que “la palabra Jazz a veces nos juega en contra”, a su modo de ver están “más cerca de Radiohead que de Duke Ellington” 

“El 90% de los músicos que hoy tocan en la orquesta escucharon más Radiohead, escucharon más rock. Es la condición de la época en la que nacimos. Cuando yo nací, mi viejo escuchaba Depeche Mode todos los días.” En la pared que da a la espalda de su escritorio, Nico tiene enmarcado el cassette “Violator”(1990) de Depeche Mode: “Ese cassette está ahí justamente porque para mí es el inicio, el germen de todo. Es un cassette que tenía mi viejo y que ponía en el auto cuando lavamos el auto. Mis primeras pieles de gallina fueron con ese disco”. 

Escuchá «20 Años en el Libertador«

La representación cordobesa es una necesidad constante del local. Eso responde a una necesidad histórica de Argentina, encontrar una identidad nacional a la vez que se compensa con el relato que cada provincia y cada región tiene de sí misma. En este aspecto Córdoba suele estar asociado (hacia afuera de la provincia) con íconos que pueden resultar más estereotipados que representativos: la famosa “tonada cordobesa”. El nombre de la orquesta refiere a la localía pero su director se aleja de la férrea defensa a “lo cordobés”.

Con esta influencia originaria, y sumadas a las experiencias del resto de la Big Band, las composiciones pasan a tener una estructura diferente. Con que el jazz “les juegue en contra” hace referencia a que la banda “no toca swing hace años”.

La CJO es de Córdoba por algo irrefutable: “Yo nací acá -exactamente en Altos de Chipión-. Tampoco es que queremos apoderarnos de lo que es Córdoba. Simplemente es una beta más, entre tantas.” A la vez que suscita una responsabilidad, no el llevar el nombre de la localidad sino lo que implica la búsqueda de lo original. Contraponer el sello de “industria nacional/provincial” en lugar de pararse en los hombros de gigantes. Para él fue algo de lo que “hacerse cargo” y, además, un “desafío para remar” al dejar de lado las vinculaciones con algunos de los compositores del género.

“Es inevitable que nuestra manera de proceder con los ritmos, la energía, el color tímbrico que buscamos de los instrumentos, esté mucho más relacionado con la música actual. Estamos hablando de una orquesta que tiene 20 músicos, es un hábitat bastante heterodoxo. Eso es lo que más nos interesa mostrar: no todos tenemos el mismo perfil musical. En la orquesta la mayoría de los músicos son músicos profesionales con vetas estéticas completamente diferentes.”

Cómo componer para veinte persona

Del mismo Ellington a quien rechazó en pos de la composición y de quien no se siente tan cercano (por lo menos no tanto como de la música pop-rock) toma la base para entender a las Big Bands. El principio del músico de Washington asigna a cada instrumento una función en el paisaje. Ocampo, parafraseando a Ellington dice:

“Él veía la ciudad y los diferentes elementos dentro de la orquestación de una Big Band. Para él los trombones eran los supremos, del ser divino y la deidad por la majestuosidad que puede tener su timbre. En los saxos veía la sensualidad, la atracción, lo mundano, lo humano, la vinculación, por la flexibilidad que tiene el instrumento. En las trompetas el fuego y la pasión. Y en la sección rítmica veía a la ciudad y al tren como la columna vertebral de la urbe.

La tarea que asumió en 2015 implica entender las funciones de cada instrumento en una obra. Para esto “muchas veces primero viene la imagen y después un sonido” -agregó- “Si una composición se llama ‘Manantiales’, y va a estar hablando del agua, de cómo el agua puede salir desde abajo hacia arriba, puede llegar a vincularse con los instrumentos tratando de ver cuál de ellos me va a dar más de esas posibilidades. La vara del trombón me da un sentido de la fluidez y la posibilidad de ir deslizando.”

“Manantiales”, junto a “Jardines” y “Elefante Suite” son las tres obras que forman parte del álbum grabado en el Teatro del Libertador. Este año la orquesta transita sus 21 años y 11 desde el giro hacia las composiciones originales. 

El 18 de octubre la Córdoba Jazz Ochestra se presentará en el Teatro Ciudad de las Artes junto al uruguayo Daniel Maza y su cuarteto junto a César “Banana” Durañona, Abel Rogantini y Carolina Cohen.