Dance-punk: el sonido de los nuevos años 20
Cada década es recordada por el auge de algún género música: el rock de los 70, el disco de los 80, el grunge de los 90 ¿Cuál es el sonido de la década del 2020?

Texto: Santiago Mansilla
Hace unos días me encontré un tweet de @sedividenen que decía: “Con «Unknown Pleasures» de Joy Division (1979) empezaron los años ochenta. Con «Nevermind» de Nirvana (1991) empezaron los años noventa. «OK Computer» de Radiohead (1997) empezaron los años 2000. Con qué disco empezó esta época de ahora ?” De acá remarcó tres cosas: 1) Claramente habla del rock. 2) se olvidó de los 2010; cuyo sonido estuvo marcado por bandas como Imagine Dragons, 21 Pilots, Yungblood y unos Arctic Monkeys post-AM así que normal que pasara por alto esa década. 3) El sonido de los nuevos años 20 es el dance-punk y el responsable es Caveworld de Viagra Boys (2022).
De donde viene el dance-punk
Es un cambio a la actitud punk del no future. Acá ese sentimiento se vive con algo de soberbia, con ser el “punk rock loser”, asumir que hay cosas malas en el mundo y optar por la sátira antes que por el enojo de querer destruir el sistema. El enojado punk quiere pelear con uñas y dientes y el post-punk está cansado, harto del mundo. El dance-punk se ríe del mundo: en los 80’ capaz hubieses estado en un boliche bailando:
“El sonido de disparos, a lo lejos
Ya me estoy acostumbrando
Vivía en una casa de piedra rojiza, vivía en el gueto
He vivido por toda esta ciudad
Esto no es una fiesta, esto no es una discoteca”
“Life During Wartime” – Talking Heads
Las influencias del dance
En el segundo álbum de Joy Division se nota que la banda, de haber continuado, hubiera tomado el sonido de la incipiente electrónica. No fue Ian Curtis pero después de Joy Division siguió New Order. Apareció el new-wave, la música digital se volvió algo natural y asimilado en el resto de géneros, dejó de ser ese experimento de la música concreta o un detalle extraño en una canción experimental.
La música disco se volvió un estándar y lo que dominó fue el sonido “pop” siempre cambiante. Lo disco, a finales de los 70, ya había secuestrado al rock progresivo: Toto, Earth, ELO, Supertramp, fueron parte de esa transición; Alan Parson Project dejó de ser una banda de obras conceptuales y se sumó al baile.
La irrupción de las máquinas de ritmo e instrumentos digitales, el impulso de la música disco y un grupo de punks que, sin abandonar la convicciones e ideas, lograron canalizar sus emociones hacia otro sentimiento que no fuera solo la furia: nació el dance-punk.
Ya hablamos mucho del pasado: Bienvenido a los nuevos 20
A diferencia de los viejos 20, no nos tocó el art-deco, nos tocó cartelería hecha en Chat GPT. Una verdadera tragedia. Por otro lado nos toca el revival del Dance-Punk, está en todos lados y poner a Viagra Boys con Cave World como punto de inflexión me parece correcto pero insuficiente. La irrupción del Hyper-Pop con el éxito mundial de «Brat” de Charli XCX le dieron un motivo de ser al dance del punk. Electrónica fuerte, letras sobre la desidia y la soberbia que se esparcieron en el resto de la industria musical. Por supuesto que ninguno de estos discos inventó nada, Viagra Boys ya hacía música de esa forma antes de su propio disco pero fueron los que lograron una popularidad significativa.
Desde la pandemia para acá, el espíritu de la época parece estar signado por el absurdo, la decadencia como chiste y no como tragedia mientras la guerra vuelve al centro de Europa y sube la tensión constante de la tercera. No quiero alarmarte… igual probablemente ya estabas alarmado.
En medio de esa tensión global, generacional y civilizatoria aparece Cave World y describe, a su modo, el presente y la idiotez actual. No se burla de “la sociedad decadente” sino que apunta contra quienes participan de ella de forma destructiva. No tanto de los grandes dirigentes y empresarios sino de “el pequeño Jimmy”, de los antivacunas, de los “lobos solitarios” a los que trata de trogloditas y de quienes tienen la fantasía individual de dejar todo para “volver a ser monos”. Este es el espíritu general del Dance-punk de los nuevos 20.
Llegamos a 2026, ya muchos discos de este estilo salieron en años anteriores y este en particular estuvo plagado. Nuestro representante nacional es Dillom con “La Nueva Violencia” que mantiene un sentimiento parecido pero pasado por ese filtro noventista del “pizza y champagne”. Cirugías estéticas, apuestas, fiestas excesivas, hedonismo y deudas. Todo con groove y una guitarra que va del funk a la distorsión.
Estos tres discos me parece que sirven bien para ordenar un poco lo que es este sonido y esta actitud. Charlie XCX aportó el dance, Viagra Boys el punk y Dillom aparece como el representante nacional mainstream que toma la bandera. Tres discos no alcanzan para decir que este es el sonido de la década. Afortunadamente existen Lime Garden, Gurriers, NIA Archives, Adult DVD, Death From Above 1979, Lemonsuckr, La Vida Bohéme, Mala Gestión,Gans, Automatic, Deadletter, Knecap Fat Dog, Getdown Services, Dolorio y los Tunantes, Glory Hole, entre otras. También hay artistas dedicados a géneros no-punk cuyas canciones pasan por este prisma: en el rap está el ghanes Genesis Owusu, en la electrónica hay varios representantes pero destaco a los rosarinos Utah y, en el pop, el hyper-pop siempre coquetea el punk.
Es difícil garantizar que en 2050 el 2020 sea recordada como la década de dance-punk pero no lo veo muy apartado de este estilo.
